Comencé a sacar fotos desde muy pequeño, y el hacerlo me sigue resultando un momento mágico. Pongo en cada foto lo que siento, es como el fotograma de una película, siempre sucede algo antes durante y después. Ese es el espíritu que queda reflejado en cada foto, una situación, un encuentro.

Cuando se produce ese encuentro el resultado de ese silencioso diálogo es la imagen reflejada en la foto.

La gente sentada en bancos de plazas o en cualquier espacio público me produce una atracción muy especial. El diálogo, la reflexión, la contemplación que hay en sus rostros, reflejan momentos que me resultan incomparables imaginando múltiples historias.

Lugares, niños, gente, aves, arte urbano, lo insólito, y aquellos con quien compartí buenos momentos, están aquí también expuestos.

Me siento muy bien en poder compartir mis fotos, y esos encuentros vividos, desde este espacio.